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| Fuente: MedicosConsultores |
Fecha: 03/08/2001 |
La
actividad física es esencial para la salud de las personas ancianas. Lo
importante es realizar un chequeo médico previo, aumentar el ritmo
lentamente y tener continuidad. La natación, caminatas y la bicicleta
serían muy beneficiosa para muchas personas mayores.
El
ejercicio habitual puede ayudar emocionalmente a los ancianos de salud
delicada sin causarles dolor, indicó un nuevo estudio. Estos resultados
se suman a la evidencia de que la actividad puede ofrecer beneficios más
allá del bienestar físico.
Probablemente el hallazgo más importante del estudio es el hecho que el
ejercicio, desde las actividades de resistencia hasta el entrenamiento
para aumentar la fuerza y la flexibilidad, no causó dolor a los
participantes que tenían enfermedades como la artrosis.
"Esto es realmente importante", expresó Kenneth B.
Schechtman, de la Facultad de Medicina de la Universidad Washington, en
San Luis, Missouri.
"Muchos ancianos, especialmente aquellos que padecen de artritis u
otras dolencias, son reacios a hacer ejercicio porque piensan que les
ocasionará dolor o molestias", agregó.
Este estudio halló que un ejercicio continuo y bajo supervisión no
presentaba riesgos, Schechtman advirtió que los ancianos deberían
consultar con sus médicos antes de comenzar un plan de ejercicios.
"Sería irresponsable no decir que, antes de comenzar un programa
de ejercicios, se necesita una confirmación del médico", y la
realización de un chequeo, que incluya electrocardiograma de esfuerzo,
una medición de riesgo cardíaco (muy pronto la podrán realizar sin
cargo en www.radar.com.ar)
El equipo de Schechtman examinó a más de 1.700 ancianos que comenzaron
programas de ejercicio en cuatro lugares de Estados Unidos. Todos los
participantes tenían salud delicada y corrían el riesgo de lesiones
por caídas.
Los investigadores en general, refirieron que los participantes habían
mejorado su salud emocional después de los programas de ejercicios.
La escala que se usó para determinar la salud emocional no se centró
en trastornos psicológicos, como la depresión, pero podría servir
como un indicador de esos trastornos, puntualizaron los investigadores.
Básicamente, explicó Schechtman, las preguntas se referían a : "¿se
siente bien consigo mismo?"
El investigador y sus colegas publicaron sus hallazgos en la edición de
agosto de la revista Annals of Behavioral Medicine.
Aún no esta claro qué frecuencia, qué tipos y cuál es la intensidad
de los ejercicios que se necesita para una mejoría emocional, según
Schechtman, indicando que se deben realizar más estudios para definir
los beneficios del ejercicio en varias poblaciones.
Aunque la actividad frecuente refuerza de forma clara la sensación de
bienestar físico, Schechtman añadió que está mucho menos claro lo
que esa actividad puede lograr en relación a los parámetros de calidad
de vida.
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